Estas palabras que querían atarte
se enredaron en los hilos de mi alma.
Y ya me ves, aquí, atrapada
en telarañas
inconscientes,
en patrones
diseñados
por esta débil memoria.
Estas palabras que soñaban tocarte
se extendieron como ramas por mi boca,
por mis manos, agitadas
por mil y un vendavales,
por flujos fríos, calientes,
por ritmos que no imaginaba.
Estos versos que ni riman ni cuadran
se desperezan entre la risa y el llanto
como felinos que dormían al sol, sin conciencia,
entregados a la caza de mi vientre,
de mutuo acuerdo consigo mismos.
Estas líneas que van hacia delante,
vuelan hacia afuera, como palos de sombrajo,
clavados sin pajuelas, ni cintas ni telas, ni cuerda
ni loca, ni paradas ni consuelo,
ni un beso de agua que refresque entre sus pausas.