Tan cerca de nada y tan inconsciente,
se te llenan los pulmones de sonrisas,
de aleteos estivales
en pleno otoño.
Tan cerca de nada, de una nube que se escapa,
fluida y veloz entre rayo y rayo de luna.
Tan cerca de nada y sin embargo,
un algo pasajero se disfraza de todo
haciéndose pasar por otra cosa,
sin querer asustarte,
en la noche de brujas.
Tan todo, tan de cartón-piedra, tan imposible.
Esa nada te parece terrorífica
cuando te la imaginas
invadiéndolo todo de nuevo,
sin compasión.
No hay monstruo más fiero que no tener nada
llenándote de nuevo el corazón por dentro
y fingir, creer que sí, que eso ya es todo.
Imagen: Arthur Wilde Parsons – Any Old Fairy Tale