Cositasville

Cositasville reloaded

Estar lejos es estar en ninguna parte

“Lejos” pone en mi billete

y mi equipaje va cargado de secretos.

En el bolso, con el pasaporte,

he guardado tu voz, azul, cristalina y redonda,

brillante canica de sonidos silenciados.

En volandas me han llevado los momentos,

secuestrada por las circunstancias,

a la gris estación de las despedidas,

donde los viajeros se deshilachan

en jirones de sombras pasajeras.

Las ondas expansivas

de los besos de tantos adioses

me destrozan las entrañas.

Soy sólo una bolsa de retales de palabras,

un mar de líquidos derramados

que luchan por salirse por mis cuencas,

un abrazo sin un cuerpo al que agarrarse…

Si la alfombra roja del regreso

se despliega suavemente hasta tu puerta,

como lengua que se despereza,

o canción que muere lenta en un piano,

no te extrañes si golpeo suavemente:

no quisiera despertarte tan deprisa

que te encontrases ante mí, desnudo,

anudándote la sorpresa a la cintura,

en súbito ataque de falso pudor.

Compraré muchos recuerdos nuevos

para darles de jugar a los leones

el día que por fin regrese:

que nos dejen encontrarnos,

sin zarpazos que nos desenreden.

Todo lo que existe lleva impresa una fecha.

Al menos, una…

Las idas arrastran a las venidas

en pesadas maletas blancas sin ruedas,

dejando surcos en el pasado

que seguir, tal vez, para llegar al mañana.

 

 

 

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