Me gustaría ser más simple,
pasarme un buen rato abrillantando
las baldosas de la entrada.
¿Por qué no puedes pensar solo en minucias,
cambiar la arena del gato,
comprar manzanas,
excitarte viendo el fútbol
con esos jóvenes tan cachas
y sudorosos?
Solo quiero ser más simple,
obviar los tornados que nada más yo percibo
mientras el resto del público baila,
quitarme las gafas de sol
sin llorar a lágrima viva
frente al polvoriento espectáculo
de su simple dicha.
Vitorear el populismo
sin razonarlo, igual que ellos,
envidiar esos zuecos con tacones altos
o aplaudirlos con asombro
Llevar siempre un abanico
y pasear mi perfume
entre sus cabezas
simples y felices.
No tener que encerrarme a combatir
el aluvión de tantas palabras,
tantas
palabras
y pensamientos
que no ceja en impedirme danzar
al son que más me convendría.
Me sobra a mí lo que a ti te falta.
Me faltan silencios, pasiones sencillas
en las que acunarme,
cerrar los ojos insomnes de mi mente,
reposar,
buscar solo unos cubitos para el brandy
y otro simple azucarillo
para el café de la tarde.