Las víctimas de sucesos improbables
Compartimos ese je ne sais quoi
¿o será je ne sais pas?
(Y disculpadme que hable francés hoy,
no me he lavado bien la boca tras comer una crêpe,
y algún que otro evento
francófono
de difícil trazado)
Las víctimas de sucesos improbables
compartimos la victoria
sobre la propia
incredulidad, al ver
materializarse
objetos y eventos extraños,
sin dimensión conocida,
frente a nuestras
caras
atolondradas, las víctimas
de sucesos improbables
recogemos
en el paladar las lenguas
ateridas
por el frío acusador, las víctimas
de sucesos improbables
compartimos
minutos
de silencio y
frases mal concordadas;
apenas nos hablamos ya, ¿para qué?
si llevamos todo escrito
debajo de las pestañas, se transparenta
en
cada
parpadeo
involuntario, las víctimas
de sucesos improbables
desafiamos
la realidad a cada paso,
sabiendo
que no vamos a ser creídas,
recordando
no hacer ningún comentario,
mintiendo
por no perder la razón
que nos damos
como a los locos, por mostrarnos
desesperadamente
consistentes.
e infelices.